Club RoXY. Si este nombre no te dice nada, o eres demasiado joven o has estado viviendo en una cueva los últimos treinta años. Esto no era la típica discoteca de pueblo donde vas a moverte un poco el sábado por la noche. No. El RoXY era una institución. Un templo del vicio en el Singel 465. Un lugar donde Dios seguramente miraba hacia otro lado, porque sabía que ahí dentro ya no había remedio.
Hoy en día vamos al club pegados al móvil. Todo por los likes. ¿En el RoXY? Allí ibas a vivir. A sudar. A hacer cosas que tu madre no debería saber jamás. Fue el Big Bang del House en Amsterdam. Y joder, cómo echamos de menos esa explosión.
HOUSE. HEDONISMO. ¡CAOS TOTAL!
En 1987, unos genios decidieron convertir un viejo cine en un lugar donde todo estaba permitido. Y cuando decimos todo, es todo. Eddy de Clercq pinchó los primeros vinilos de house y la ciudad flipó. De repente, se acabó bailar agarrados con baladas pop; estábamos rebotando contra las paredes con un ritmo que no paraba nunca.
El interior era bizarro. La gente era bizarra. Era teatro. Arte. Kitsch.
✔ El filtro de la puerta. Entrar era una misión suicida. Si tus zapatillas no molaban o no les gustaba tu cara: adiós.
✔ El rollo. Sin cámaras. Lo que pasaba dentro, se quedaba dentro. Y créenos, era mejor así.
✔ La Música. La base de todo lo que escuchas hoy en los festivales. Todo empezó aquí.
UN FUNERAL. ¡CON FUEGOS ARTIFICIALES!
Todo tiene un final. Pero el RoXY no se apagó lentamente. El RoXY se fue con un infierno. Año 1999. Peter Giele, el cerebro creativo del club, había fallecido. Su funeral se celebró dentro del club. ¿Dónde si no?
Fue una ceremonia llena de drama, exactamente como él hubiera querido. Y entonces ocurrió lo impensable. Durante la despedida, el lugar prendió fuego. Quizás fue pirotecnia, quizás una vela caída. Las leyendas superan a la verdad.
✔ El ataúd acababa de salir o seguía allí.
✔ El club se quemó por completo. Hasta los cimientos.
✔ Giele se llevó su creación a la tumba. "Si yo me voy, todo se viene conmigo".
Eso no es una tragedia. Eso es puro rock 'n roll. No existe un final mejor. La fiesta más caliente de Ámsterdam terminó literalmente en cenizas.
CAMISETA ROXY ENTRANCE CARD. ¡PASE VIP ETERNO!
Antes te quedabas temblando en la cola, rezando para que el portero tuviera piedad. Ya no. Con esta camiseta, llevas esa legendaria tarjeta de entrada directamente en el pecho. Esto no es un trapo de fast fashion que se convierte en pijama a los dos lavados. Esto es calidad.
✔ Diseño Retro. La tipografía clásica que reconoce cualquiera que estuvo allí.
✔ Corte Unisex. Sienta bien. Tengas espalda de nadador o seas un fideo.
✔ Rompehielos. Póntela y verás quiénes son los auténticos entendidos. Te harán el gesto de aprobación.
WEAR THE LEGEND. OWN THE NIGHT!
El RoXY ya no existe. El edificio no volverá y esa época tampoco. ¿Pero la mentalidad? Esa no se rompe. Ese punto de anarquía, de pasarse las normas por el forro. Eso lo llevas tú. Ponte la camiseta. Pídete un Zubrowka. Y brinda por el lugar que nos enseñó lo que significa salir de fiesta de verdad.


